Presentar el Melocotón de Cieza con palabras es tarea ardua, porque un manjar como éste se aprecia cuando se prueba, se reconoce al instante, y se valora cuando se conoce el trabajo que lleva detrás. El prestigio que tiene el melocotón de Cieza lo ha alcanzado gracias a su inigualable sabor. Probar un melocotón de Cieza es la única forma de identificarlo sin lugar a dudas.

Ser el mayor productor de melocotón de Europa, y que hayan más de 10.000 personas que viven directa o indirectamente de este producto en Cieza son indicadores que muestran la importancia que tiene para la economía ciezana, pero su principal valor es que se trata de una fruta con unas características propias que lo hacen inconfundible: la influencia del Río Segura en nuestras tierras, y un clima de temperaturas frías en invierno y cálidas en primavera, facilitan la producción de frutos de alta calidad organoléptica.

Nuestro melocotón se distribuye en todo el mundo y ha alcanzado unas cotas de popularidad que hacen que sea reconocido internacionalmente. El melocotón de Cieza es conocido por su olor, por su color, por su textura y sobretodo por su Sabor.

“Su olor, sensaciones aromáticas que recuerdan a campo, a  tierra, a río. Aroma a fruta fresca”

Color: se reconoce por su piel amarilla con diferentes tonalidades de naranja según el tipo.

Por textura: El melocotón de Cieza tiene una fina capa aterciopelada y es firme al tacto, ya que es recolectado en el momento exacto.

Por Sabor: ¡inigualable!. Se distingue en el primer bocado: rompe en boca, suelta sus jugos al instante, despierta los sentidos y deja una sensación de singular dulzor.

Nuestra mayor satisfacción es cuando alguien exclama aquello de…
¡éste sí es de Cieza!

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Historia: ¿de dónde vino?

El melocotón es originario de China (según un reciente estudio de la Universidad de Toronto, concretamente del Valle del río Yangtsé, en una zona del sur de China no lejos de la ciudad de Shanghái), al igual que el albaricoque. Se han encontrado indicios de que su cultivo se remonta a 7.000 años, siendo todavía en la actualidad un símbolo de longevidad e inmortalidad, así como un motivo decorativo que acompaña a la cerámica del país desde hace siglos.

Desde China fueron introducidos en Persia (actual Irán) a través de diversas rutas comerciales abiertas entre montañas, donde los descubrió Alejandro Magno llevándolos durante el siglo IV a.C. a Grecia. De este recorrido desde Asia a Europa conserva su nombre latino Persicum pomum o fruta de Persia. Sería pasados muchos siglos, en la Edad Media, cuando el cultivo y consumo de este fruto se extendería por toda Europa, desarrollando una expansión definitiva a lo largo del siglo XIX.

Historia del Melocotón en Cieza

Como es bien sabido, Cieza es el municipio líder en producción mundial de melocotón. La tradición del cultivo y del consumo de melocotón en nuestra zona se remonta al periodo de ocupación romana, tal como muestran los restos vegetales pertenecientes al siglo III d.C. encontrados en la Cueva-Sima de La Serreta.

Según el Informe sobre los Orígenes de la Agricultura del Melocotón en Cieza, en el año 204 se instaló en la Cueva-Sima de La Serreta un grupo de personas que huían de las guerras civiles desencadenadas en el Imperio Romano, durante el período denominado “anarquía militar”. Entre los vestigios dejados por estos pobladores, se encuentran algunos huesos de melocotón, que constituyen la primera huella de su cultivo en la Región de Murcia.

Pero también se hallaron huesos de esta fruta en el yacimiento islámico de Siyâsa, datado en los siglos XI-XIII, durante la dominación musulmana de la Península Ibérica. El hallazgo se produjo concretamente en los pozos negros de las viviendas.