En esta segunda parte del trabajo realizado por José Olivares nos habla de la Unión de Empresarios Conserveros, precursora de las actuales organizaciones sectoriales, a través de la cual los fabricantes de conserva intentaron coordinar esfuerzos primero para el suministro de materiales necesarios para la producción, y posteriormente para la mejora de la distribución y su expansión en mercados internacionales.

UNIÓN DE EMPRESARIOS CONSERVEROS

La Agrupación de Conserveros de las Provincias de Alicante, Albacete y Murcia se constituye el 14 de diciembre de 1924. Este dato nos pone en conocimiento el grado de madurez de la rama de la conserva vegetal. Esta unión de fabricantes, tenía como finalidad la consecución de hoja de lata a mejores precios ante la dificultad de su abastecimiento y supone el primer paso en la mejora de la organización sectorial de la industria conservera. El paso definitivo en la agrupación de los conserveros se daría el 23 de marzo de 1928, al publicarse en la Gaceta la Real Orden por la cual se creaba el Comité Oficial Mixto de Fabricantes de Conservas de Frutas y Hortalizas. Este organismo tendría como fin la coordinación «de los esfuerzos de todos en dirección a propaganda, busca y creación de nuevos mercados y aunar esfuerzos individuales. Se abrieron oficinas de representación en los mercados extranjeros, tan necesarias para la colocación de los productos, empezando a notarse pronto una mejor y mayor introducción de los mismos. La recién creada institución estableció una tasa con destino al Comité de Asociaciones de España, de 0,25 ptas. por cada 100 kg de conserva, recaudándose por aduanas los productos exportados y por las asociaciones delegadas las de consumo interior. Estos recursos económicos se distribuían de la siguiente manera: el 40% para propaganda genérica; el 45% para mejora y estímulo a la producción, mantenimiento, organización técnica de sus oficinas, ejercicio de labores docentes y experimentales y vigilancia de cosechas; el otro 15% restante, se reservaba para gastos generales de organización y funcionamiento. La vida de este Comité Oficial fue relativamente corta pues el día 14 de junio de 1930 se disuelve, cesando la obligatoriedad de ser socio y la aportación del gravamen correspondiente.

El incremento de la demanda externa, en particular de Gran Bretaña, explica el aumento del número de factorías que se instalan por el territorio nacional: 266 en 1925 y 354 fábricas en 1930, entre ellas las de D. Mariano Martínez Montiel y la de D. Francisco Guirao Marín en Cieza.

España domina el mercado internacional de pulpa de melocotón y albaricoque, producto que en Gran Bretaña se utiliza para la fabricación de mermelada. Su consumo se ha generalizado en los desayunos ingleses y comparte la mesa con “bacon”, huevos y productos lácteos. Los datos nos indican que el 90 % de la pulpa que se recibe en Gran Bretaña es de procedencia española y principalmente, de Murcia.

La oferta francesa, procedente de la Provenza (Avignon, principalmente), que había monopolizado las importaciones inglesas de pulpa a comienzos de siglo, decayó completamente. Ello, en gran medida, se debe a la excelente calidad de la fruta de Murcia y, dentro de la provincia, la producida en Cieza que no tiene rival en los mercados internacionales. Hasta tal punto ha llegado su renombre que muchos conserveros españoles, para obtener un buen precio en el mercado, presentan la oferta de pulpa denominándola «estilo de Murcia», lo que indica el grado de perfección logrado por el buen hacer de los agricultores e industriales murcianos, siendo tan importante su industria que la ciudad de Murcia albergó la Feria Internacional de la Conserva y Alimentación (FICA). La inauguración oficial del nuevo recinto ferial en lo que fue la IV Feria Oficial de Muestras del Sureste y Primera Nacional de Conserva Vegetal, se realizó el 6 abril 1958.

SECTORES ECONÓMICOS Y EL IMPULSO DE LA INDUSTRIA CONSERVERA

La interacción entre el sector agrario y el industrial fue crucial para entender, en general, todo el proceso de industrialización de las conservas vegetales en Murcia y concretamente en Cieza. Las inversiones de capital fueron modestas y asequibles, dada la naturaleza de la industria conservera, aunque existen casos excepcionales de algunas firmas comerciales con inversiones de gran entidad. Si bien en los inicios la aportación de capital fue francesa y mallorquina.

La firma francesa Champagnes et Fréres Limited, domiciliada en París, levanta dos fábricas, en 1906 una en Alcantarilla y otra en Abarán. La firma quiebra y se hace cargo de los negocios otra casa francesa, F. Vignatié Successeur, de Burdeos, proveedor de envases de Champagnes et Fréres, pero en asociación con capital español. En 1914 tenía como director a M. Abel Agostini, con residencia en Marsella. El representante en Alcantarilla era el empresario de origen mallorquín Francisco Esteve, mientras el de Abarán era Joaquín Velasco, que con el francés formaba el equipo directivo de la sociedad, que no estaba registrada en Murcia. Salvo estos dos casos, el resto de la industria murciana se nutre de capital autóctono que proviene de negocios relacionados con el control de los circuitos de comercialización de frutas al extranjero, de sectores sociales ligados a la propiedad de la tierra y otros sectores económicos como los casos de:

Rogelio Gil Funes, fundador de la fábrica de conservas, harina y pimentón “La Abundancia”, que fue una de las primeras de Molina de Segura, además de creador de la primera banca de esta localidad.

Foto 11 “La Abundancia”. (Colección particular) Ojo ver si tiene calidad

D. Pedro Cascales Vivancos. En el último tercio del siglo XIX, este empresario inició la actividad comercial con una tienda de ultramarinos en Alcantarilla. Poco después, antes de finalizar el siglo, creo una pequeña industria de conservas vegetales. La fábrica llego a facturar, a principios de siglo XX, la suma de casi cuatro millones de pesetas. La Primera Guerra Mundial favoreció el comercio tanto de conservas como de ultramarinos.

Natural de Abarán, llegó a amasar una de las fortunas más importantes de España en los años 20 del siglo XX. Don Nicolás empezó transportando frutas para el mercado nacional. Despachaba partidas que se transportaban en caballerías o en carretas, casi únicos medios de locomoción de la época, con destino al Mercado de la Cebada de Madrid. Pero la gran oportunidad le llegó con la contienda de 1914-18. Los envíos de frutas a los mercados europeos, en especial a Inglaterra eran escasos y muy problemática su llegada a destino. El Atlántico se hallaba plagado de submarinos alemanes y los torpedeamientos a la orden del día. Nuestro personaje, con aquella clara visión que tenía de los negocios, intuyendo el porvenir, creó en Cartagena la Fletadora Murciana en colaboración con otros exportadores. Su actuación se dejó notar rápidamente. Gestionaron en Madrid, y consiguieron, que todos los buques españoles o extranjeros que tocaban Cartagena para cargar mineral, debían tomar un 10 por ciento de su peso de frutos españoles. Esta mercancía delicada se estimaba sobre la del mineral. En 1922 se anuncia en “El Levante Agrario” la salida de vapores para: Manchester, Londres, Amberes, Cardiff, Dublín, Belfast, Bristol y New Castle. Dicha noticia refleja el volumen de negocio que llegó a generar la industria conservera en esta época. Estamos ante un periodo decisivo en la expansión de las conservas españolas, y en concreto de las murcianas, gracias al impulso que le dieron empresarios como D. Nicolás Gómez Tornero, Desarrolló con sus hermanos el negocio de conservas, construyó edificios, invirtió en bolsa pero, sobre todo, tuvo la feliz idea de construir un salto de agua y fábrica de electricidad, en el río Segura, a la altura de Abarán, para dotar de energía a su pueblo y a los colindantes. Continuó como encargado en la firma conservera Champagne Frères Limited, hasta que se estableció por su cuenta creando una firma “La Vega Murciana” que trabajaba la fruta en conserva y en fresco.
En su persona confluía una combinación perfecta de visión empresarial y de sensibilidad social, esta última en dos planos, en el de su propia empresa y en el del municipio. En su empresa, hacía todo lo posible porque no faltara trabajo a sus obreros, aunque él perdiera dinero; y en cuando a su labor en el municipio, Nicolás Gómez tuvo un papel decisivo en la instalación de las aguas potables, en el suministro eléctrico y en la construcción de dos edificios muy importantes: el Asilo (1935) y la Ermita de los Santos Médicos (1953), que él no pudo ver terminada, pues muere en enero de 1951. Como agradecimiento a su labor, Abarán le instalo un monumento a su memoria.
D. Joaquín Payá López. Empresario, político y diplomático, licenciado en derecho y doctor en Filosofía y Letras. Estuvo muy vinculado a Cieza, desde 1908 cuando compra la finca de El Menjú, donde instala su casa y parte de su biblioteca. En El Menjú pasaba largas temporadas convirtiendo esta finca ciezana en un vergel. Llega a montar una industria conservera en Totana que trabaja su propia producción. En Calasparra posee un molino de arroz en su finca de Cañaverosa, comercializando todos sus productos, bajo la marca “Triptolemos” (héroe de la mitología griega que recibió la sabiduría de la diosa de la agricultura: Ceres).